Luisina
Había una vez, una pequeña oruga llamada
Luisina que vivía en un maravilloso bosque. Su casa estaba construida en lo
alto de un gran árbol, cuya vista daba al caudal de un rio. Luisina aunque lo
tenía todo siempre se quejaba por pequeñeces; todos los días salía a visitar a sus amigos,
la ardilla Lea que era muy trabajadora, parecía que nunca dormía y el colibrí
Nailo que se la pasaba todo el día tomando el néctar de las flores, era tan
glotón que sus pobres alitas ya no lo
aguantaban.
Los tres se juntaban a platicar de la
vida en el bosque, Nailo siempre hablaba de sus aventuras volando por lugares
desconocidos, de las maravillas del bosque, de los nuevos insectos y animales
que conocía, todos en el bosque siempre lo saludaban, ah que vida!!! Nailo no
podía pedir más, era sumamente feliz.
Lea quien era bastante reservada sólo se dedicaba a trabajar
recolectando bellotas, le parecía que Nailo
era demasiado flojo y holgazán. Sin embargo Luisina no se dedicaba a nada,
pasaba los días según ella aburrida en las ramitas del árbol, comiendo hojitas,
añorando vivir las aventuras de Nailo o trepar tan rápido como Lea buscando
cosas de árbol en árbol. Se decía así misma si yo tuviera… si yo fuera…yo
haría… yo podría… y así pasaba sus días hablando de las cosas que haría… o no
haría? La verdad era más fácil decir que hacer, pero Luisina no se percataba
que perdía valioso tiempo.
Pronto se acercaba la época donde
Luisina debía preparase para su transformación, eso la emocionaba, pues creía
que siendo una mariposa todo sería perfecto, tendría más amigos, podría volar y
conocer todo el bosque y sobre todo la respetarían por ser tan hermosa. Así que se despidió de sus amigos y comenzó a
hacer su capullo, fue un trabajo duro pero al cabo de unos días todo estaba
preparado, se dispuso a tomar el sueño que la transformaría en mariposa.
Mientras estaba dentro, recordaba su trágica
vida en ese horrible árbol aburrido, donde solo se dedicaba a comer, ya estaba
harta! Pero pronto podría probar otros manjares, adiós a las hojitas! Conocería
otros amigos y viviría grandes aventuras como Nailo, es más hasta podría darse
un tiempo para trabajar un poco como Lea, todo era cuestión de esperar, estaba
ansiosa por salir.
Llego el gran día y al romperse el
capullo emergió una exuberante y hermosa mariposa, insectos y animalitos
estaban impactados al verla, Luisina se sentía orgullosa y sobre todo muy
feliz, pronto empezó a pasearse por el bosque, al llegar con sus amigos ellos la recibieron con ánimo, sin embargo
ella se puso presunciosa y decidió que necesitaba nuevas amistades porque ahora
con su nuevo estilo esos amigos ya no le convenían, la hacían ver fea.
Se alejó volando en busca de nuevas
aventuras, pero los llamativos colores de sus alas atrajeron a las arañas que
estaban hambrientas y pronto le tendieron una trampa en la que cayó. Entre su
desesperación y gritos vio que salía de
entre los arbustos una libélula que la había escuchado, ésta pronto la soltó
de las telarañas, Lusiana feliz creyó que había encontrado una amiga pero no!
La libélula la ayudo sólo porque ella quería comérsela. Oh que peripecias
estaba pasando Luisina! Asustada comenzó
a aletear y se soltó de la libélula cayendo con un ala rota, pero más tardo en
liberarse que en caer en el pico de un ave que deseaba devorarla para alimentar
a sus hijitos. Luisina entro en pánico,
pero unas mariposas que estaban por ahí la ayudaron distrayendo al pájaro quien
abrió el pico y la libero, pronto las mariposas la llevaron a unos arbustos y
la colocaron sobre una flor. Ella les
dio las gracias y les pidió seguirlas pero las mariposas que estaban en busca
de una pareja le dijeron que no, porque sin alas ya no servía para nada.
Luisina estaba muy triste y ahí posada
en la flor se dio cuenta de lo tonta que había sido, desperdicio largo tiempo
de su vida como oruga en quejas cuando en realidad vivía cómodamente, sin que
nadie se la quisiera comer y feliz con
sus amigos que la querían, ahora estaba sola y a punto de morir, todo gracias a
su hermosa figura y colores, porque en
lugar de abrirle las puertas del cielo le abrieron las del infierno.