jueves, 4 de octubre de 2012


Luisina

Había una vez, una pequeña oruga llamada Luisina que vivía en un maravilloso bosque. Su casa estaba construida en lo alto de un gran árbol, cuya vista daba al caudal de un rio. Luisina aunque lo tenía todo siempre se quejaba por pequeñeces;  todos los días salía a visitar a sus amigos, la ardilla Lea que era muy trabajadora, parecía que nunca dormía y el colibrí Nailo que se la pasaba todo el día tomando el néctar de las flores, era tan glotón que  sus pobres alitas ya no lo aguantaban.

Los tres se juntaban a platicar de la vida en el bosque, Nailo siempre hablaba de sus aventuras volando por lugares desconocidos, de las maravillas del bosque, de los nuevos insectos y animales que conocía, todos en el bosque siempre lo saludaban, ah que vida!!! Nailo no podía pedir más, era sumamente feliz.  Lea quien era bastante reservada sólo se dedicaba a trabajar recolectando  bellotas, le parecía que Nailo era demasiado flojo y holgazán. Sin embargo Luisina no se dedicaba a nada, pasaba los días según ella aburrida en las ramitas del árbol, comiendo hojitas, añorando vivir las aventuras de Nailo o trepar tan rápido como Lea buscando cosas de árbol en árbol. Se decía así misma si yo tuviera… si yo fuera…yo haría… yo podría… y así pasaba sus días hablando de las cosas que haría… o no haría? La verdad era más fácil decir que hacer, pero Luisina no se percataba que perdía valioso tiempo.

Pronto se acercaba la época donde Luisina debía preparase para su transformación, eso la emocionaba, pues creía que siendo una mariposa todo sería perfecto, tendría más amigos, podría volar y conocer todo el bosque y sobre todo la respetarían por ser tan hermosa.  Así que se despidió de sus amigos y comenzó a hacer su capullo, fue un trabajo duro pero al cabo de unos días todo estaba preparado, se dispuso a tomar el sueño que la transformaría en mariposa.

 Mientras estaba dentro, recordaba su trágica vida en ese horrible árbol aburrido, donde solo se dedicaba a comer, ya estaba harta! Pero pronto podría probar otros manjares, adiós a las hojitas! Conocería otros amigos y viviría grandes aventuras como Nailo, es más hasta podría darse un tiempo para trabajar un poco como Lea, todo era cuestión de esperar, estaba ansiosa por salir.

Llego el gran día y al romperse el capullo emergió una exuberante y hermosa mariposa, insectos y animalitos estaban impactados al verla, Luisina se sentía orgullosa y sobre todo muy feliz, pronto empezó a pasearse por el bosque, al llegar con sus amigos  ellos la recibieron con ánimo, sin embargo ella se puso presunciosa y decidió que necesitaba nuevas amistades porque ahora con su nuevo estilo esos amigos ya no le convenían, la hacían ver  fea.

Se alejó volando en busca de nuevas aventuras, pero los llamativos colores de sus alas atrajeron a las arañas que estaban hambrientas y pronto le tendieron una trampa en la que cayó. Entre su desesperación y gritos vio que salía de  entre los arbustos una libélula que la había escuchado, ésta pronto la soltó de las telarañas, Lusiana feliz creyó que había encontrado una amiga pero no! La libélula la ayudo sólo porque ella quería comérsela. Oh que peripecias estaba pasando Luisina!  Asustada comenzó a aletear y se soltó de la libélula cayendo con un ala rota, pero más tardo en liberarse que en caer en el pico de un ave que deseaba devorarla para alimentar a sus hijitos.  Luisina entro en pánico, pero unas mariposas que estaban por ahí la ayudaron distrayendo al pájaro quien abrió el pico y la libero, pronto las mariposas la llevaron a unos arbustos y la colocaron sobre  una flor. Ella les dio las gracias y les pidió seguirlas pero las mariposas que estaban en busca de una pareja le dijeron que no, porque sin alas ya no servía para nada.

Luisina estaba muy triste y ahí posada en la flor se dio cuenta de lo tonta que había sido, desperdicio largo tiempo de su vida como oruga en quejas cuando en realidad vivía cómodamente, sin que nadie se la quisiera comer  y feliz con sus amigos que la querían, ahora estaba sola y a punto de morir, todo gracias a su hermosa figura y colores,  porque en lugar de abrirle las puertas del cielo le abrieron las del infierno.

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