miércoles, 17 de octubre de 2012

El diablo aparece en las cosas mas bellas, faciles e irresistibles
deslumbrando con su brillo, llamandote por tu nombre, haciendo
que tu cuerpo se estremezca y te sientas vivo, tal vez lleno de expectación,
será alguna clase de esperanza? acaso un poco de lujuria? o será que encontro 
ese espacio vacio en tu corazón, donde ya no recuerdas ni que sentimiento albergaba 
El punto es que depende de ti ser fuerte, resistir y seguir  adelante
trabajando arduamente para alcanzar lo que con esfuerzo
sudor y sangre brote de la tierra cosechada por tus manos
Porque tu tranquilidad y paz interior son lo más
importante, el buen arquitecto ve recompensado su esfuerzo en estructuras
monumentales, como esa gran estructura que es tu camino, tu vida.
 
 

jueves, 11 de octubre de 2012

 
Facil  es ver las ramas torcidas, las hojas caidas
los troncos secos, la figura tiesa, inmovil, casi sin vida
de aquel momento que se tranformo en mentira
y decidir que sólo es eco del simple viento.
 
Dificil tomar el agua clara, llena de vida, de la esperanza
que endulza la tierra, que enriquece  el alma, que sanaria
la herida abierta, el tronco seco,  la sed que tengo de tu inocencia,
las ganas locas de tener hojas, mas sin embargo a cambio obtengo
aquellos restos del cruel silencio que mata el amor que te profeso.
 
Facil es darle la vuelta al tiempo, sentir desprecio  de aquel
momento en que las ramas aún sostenian el fruto suave que tu
comias, que tu tocabas, al que le hablabas, al que sentias mojar
tus labios con la osadia con que enbebias el jugo placido de tus mentiras

Dificil ser, cegador recto, sentir sudor del trabajo honesto
abonar la tierra con el amor que cuando brillaba tu profesabas
ahora tieso inmovil me encuentro, sintiendo la llama que
que latia por dentro desaparecer en cada rama que el viento
de tu indiferencia se lleva aquel lugar oscuro del que tengo miedo.

jueves, 4 de octubre de 2012


Luisina

Había una vez, una pequeña oruga llamada Luisina que vivía en un maravilloso bosque. Su casa estaba construida en lo alto de un gran árbol, cuya vista daba al caudal de un rio. Luisina aunque lo tenía todo siempre se quejaba por pequeñeces;  todos los días salía a visitar a sus amigos, la ardilla Lea que era muy trabajadora, parecía que nunca dormía y el colibrí Nailo que se la pasaba todo el día tomando el néctar de las flores, era tan glotón que  sus pobres alitas ya no lo aguantaban.

Los tres se juntaban a platicar de la vida en el bosque, Nailo siempre hablaba de sus aventuras volando por lugares desconocidos, de las maravillas del bosque, de los nuevos insectos y animales que conocía, todos en el bosque siempre lo saludaban, ah que vida!!! Nailo no podía pedir más, era sumamente feliz.  Lea quien era bastante reservada sólo se dedicaba a trabajar recolectando  bellotas, le parecía que Nailo era demasiado flojo y holgazán. Sin embargo Luisina no se dedicaba a nada, pasaba los días según ella aburrida en las ramitas del árbol, comiendo hojitas, añorando vivir las aventuras de Nailo o trepar tan rápido como Lea buscando cosas de árbol en árbol. Se decía así misma si yo tuviera… si yo fuera…yo haría… yo podría… y así pasaba sus días hablando de las cosas que haría… o no haría? La verdad era más fácil decir que hacer, pero Luisina no se percataba que perdía valioso tiempo.

Pronto se acercaba la época donde Luisina debía preparase para su transformación, eso la emocionaba, pues creía que siendo una mariposa todo sería perfecto, tendría más amigos, podría volar y conocer todo el bosque y sobre todo la respetarían por ser tan hermosa.  Así que se despidió de sus amigos y comenzó a hacer su capullo, fue un trabajo duro pero al cabo de unos días todo estaba preparado, se dispuso a tomar el sueño que la transformaría en mariposa.

 Mientras estaba dentro, recordaba su trágica vida en ese horrible árbol aburrido, donde solo se dedicaba a comer, ya estaba harta! Pero pronto podría probar otros manjares, adiós a las hojitas! Conocería otros amigos y viviría grandes aventuras como Nailo, es más hasta podría darse un tiempo para trabajar un poco como Lea, todo era cuestión de esperar, estaba ansiosa por salir.

Llego el gran día y al romperse el capullo emergió una exuberante y hermosa mariposa, insectos y animalitos estaban impactados al verla, Luisina se sentía orgullosa y sobre todo muy feliz, pronto empezó a pasearse por el bosque, al llegar con sus amigos  ellos la recibieron con ánimo, sin embargo ella se puso presunciosa y decidió que necesitaba nuevas amistades porque ahora con su nuevo estilo esos amigos ya no le convenían, la hacían ver  fea.

Se alejó volando en busca de nuevas aventuras, pero los llamativos colores de sus alas atrajeron a las arañas que estaban hambrientas y pronto le tendieron una trampa en la que cayó. Entre su desesperación y gritos vio que salía de  entre los arbustos una libélula que la había escuchado, ésta pronto la soltó de las telarañas, Lusiana feliz creyó que había encontrado una amiga pero no! La libélula la ayudo sólo porque ella quería comérsela. Oh que peripecias estaba pasando Luisina!  Asustada comenzó a aletear y se soltó de la libélula cayendo con un ala rota, pero más tardo en liberarse que en caer en el pico de un ave que deseaba devorarla para alimentar a sus hijitos.  Luisina entro en pánico, pero unas mariposas que estaban por ahí la ayudaron distrayendo al pájaro quien abrió el pico y la libero, pronto las mariposas la llevaron a unos arbustos y la colocaron sobre  una flor. Ella les dio las gracias y les pidió seguirlas pero las mariposas que estaban en busca de una pareja le dijeron que no, porque sin alas ya no servía para nada.

Luisina estaba muy triste y ahí posada en la flor se dio cuenta de lo tonta que había sido, desperdicio largo tiempo de su vida como oruga en quejas cuando en realidad vivía cómodamente, sin que nadie se la quisiera comer  y feliz con sus amigos que la querían, ahora estaba sola y a punto de morir, todo gracias a su hermosa figura y colores,  porque en lugar de abrirle las puertas del cielo le abrieron las del infierno.