Facil es ver las ramas torcidas, las hojas caidas
los troncos secos, la figura tiesa, inmovil, casi sin vida
de aquel momento que se tranformo en mentira
y decidir que sólo es eco del simple viento.
Dificil tomar el agua clara, llena de vida, de la esperanza
que endulza la tierra, que enriquece el alma, que sanaria
la herida abierta, el tronco seco, la sed que tengo de tu inocencia,
las ganas locas de tener hojas, mas sin embargo a cambio obtengo
aquellos restos del cruel silencio que mata el amor que te profeso.
Facil es darle la vuelta al tiempo, sentir desprecio de aquel
momento en que las ramas aún sostenian el fruto suave que tu
comias, que tu tocabas, al que le hablabas, al que sentias mojar
tus labios con la osadia con que enbebias el jugo placido de tus mentiras
Dificil ser, cegador recto, sentir sudor del trabajo honesto
abonar la tierra con el amor que cuando brillaba tu profesabas
ahora tieso inmovil me encuentro, sintiendo la llama que
que latia por dentro desaparecer en cada rama que el viento
de tu indiferencia se lleva aquel lugar oscuro del que tengo miedo.

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